¿ Educar para la libertad o para la esclavitud? (Helder Cámara)
Si estamos dispuestos a llegar hasta el fondo del problema, tenemos que plantearnos también otra pregunta: ¿la educación que ha modelado nuestro mundo, consigue libertad de verdad, o más bien lo que produce son esclavos?
Y dado que todo árbol debe ser juzgado por sus frutos, no cabe duda alguna de que la educación -en las familias, la escuela, la iglesia, las grandes o pequeñas religiones- necesita urgentemente cambios profundos.
Los padres no desean más que el bien de sus hijos; la escuela dice basarse en la vida y para la vida; la iglesia se les da de enseñar la paternidad de Dios y la fraternidad de los hermanos, pero el balance de tantos esfuerzos educativos ahí está: el 20% monopoliza al 80% de la humanidad del total de los recursos; consiguientemente más del 80% de la humanidad tiene que apañárselas para vivir con menos del 20% de los recursos de la tierra (...)

(...) No se trata de temerle al progreso, sean cuales fueren sus manifestaciones, por audaces que puedan parecer: el hombre está apenas comenzando a realizar aquello para lo que ha sido creado, y a poner en práctica aquel mandato de su Padre y Señor de dominar la naturaleza y completar la creación. Tampoco se trata ciertamente de negar todo lo positivo, magnífico y grandioso que el hombre como co-creador está comenzando a hacer. Preso cuando uno parte de aquella afirmación: “la verdad os hará libres”, comprueba que en buena parte la educación está fuera de la verdad, ya que no se consigue liberar. Es la misión más grande que espera al hombre de hoy y la causa que deberá proporcionar una razón de vivir a las minorías abráhamicas.
Salvo error en contra, la educación liberadora deberá partir de un cierto número de axiomas:
- Todos y cada uno de los hombres son responsables por sus acciones y omisiones del destino de toda la humanidad; - Para las religiones judeo-cristianas, la verdad última y fundamental, está en aquella afirmación de la Biblia: Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza. - El individualismo engendra el egoísmo, raíz ultima de todos los males; - Urge conjugar simultámeamente el verbo tener y el verbo ser, que lejos de excluirse, los dos se complementan y no saben pasar el uno sin el otro - El mal no está en tener. Concretamente el temerle a lo que la imaginación creadora del hombre está llevando hoy a cabo hoy, y anuncia ya para mañana o pasado mañana, no sería más que un mantenimiento de la esclavitud y como tal una negación manifiesta de la verdad. Lo que hace falta es que el progreso en vez de redundar en provecho de unos grupos cada día más reducidos, sea puesto a servicio de toda la humanidad por entero - La miseria deshumaniza; pero también el exceso de confort hace al hombre inhumano - La guerra está haciéndose cada día más absurda. Y ya no sabe a exageración alguna decir que podría acabar por el suicidio colectivo de la humanidad. Pero a las guerras nuclear y química en que todos estamos pensando, hay que añadirles la de la miseria: la más sangrienta, la más traidora y la más vergonzosa de las guerras. - No faltan unos desafíos de suma urgencia - Sacar a la técnica del control exclusivo de los gobiernos y del poder económico, para ponerla al servicio del hombre completo y de todos los hombres - Reestructurar de arriba abajo el servicio militar, dado que la preparación para la guerra ya no tiene sentido alguno, a no ser que se trate de la única posible y necesaria en nuestros días: la guerra contra el subdesarrollo y la miseria - La educación seguirá siendo el mayor de los fracasos, mientras haya dictaduras de izquierdas o de derechas - La violencia tiene que quedar definitivamente atrás. Y para conseguirlo, hay que contar con el coraje de dar con la fuente de toda la violencia, acabando con las injusticias que esclavizan y torturan por doquier: en los países pobres que sufren el colonialismo interno y el neo-colonialismo, consecuencia del imperialismo moderno; en los países de la abundancia que mantienen vergonzosamente sus zonas pobres, y cuyas clases ricas están deshumanizándose cada vez más por el exceso de confort y de lujo; en las relaciones entre los países desarrollados y países subdesarrollados, pues es fácil darse cuenta de que la riqueza de los países de
la abundancia, se alimenta con buena parte con la miseria de los países pobres - El escándalo del siglo es la marginación que priva del progreso, de la creatividad y de la decisión a más de dos tercios de la humanidad. - La juventud tiene el papel irreemplazable que presentar; hay que tener la valentía de fiarse de los jóvenes, de dialogar de verdad con ello, de acoger las exigencias que presentan en nombre de la autenticidad y la justicia, habiéndonos hecho acreedores por nuestra parte de la suficiente fuerza moral para exigir también a ellos el respeto a la justicia y a la autenticidad. - Se impone una revisión en serio del ateísmo: creer en Dios no equivale necesariamente a transformar al hombre en esclavo. La idea de hombre co-creador pueden compartirla cantidad de ateos. En cualquier caso la educación liberadora no puede prescindir de la colaboración de todos aquellos ateos cuyo humanismo sea expresión de un auténtico amor a los hombres - No deja de ser significativo que las diversas religiones se unan para vivir y hacer vivir el amor al hombre como la mejor forma de amar a Dios; para desempolvar de sus mensajes respectivos aquellas verdades que por una parte ayuden a los infrahombres, hijos de la miseria, a autopromoverse, y que por otra, puedan llevar a humanizarse a los superhombres, cada día más inhumanizados por el abuso del progreso; para denunciar el egoísmo como el mayor pecado, desnmascarándolo a nivel local, regional, nacional e internacional. - Urge que todos nos unamos para denunciar y echar por la borda el miedo: el miedo de los que no tienen nada y se creen oprimidos para siempre irremediablemente, y el miedo de todos aquellos que teniendo, se asustan ante el riesgo amenazador de perder sus propios bienes. - El fundamento de toda educación está en el respeto efectivo a la persona humana; respeto recíproco a cada uno de los esposos que tienen que ayudarse a proteger juntos y siempre; respeto debido a cada niño, ya que cada persona es única en sí misma y portadora de un mensaje singular; respeto por parte de quienes gozan de la autoridad, para que manden con espíritu de servicio; y respeto también por otra parte de todos los que tienen que obedecer, para que obedezcan sin servilismo alguno. - Educación liberadora, pero ¿de qué? Del egoísmo que desemboca en el orgullo y fomenta en el hombre la audacia de imaginarse que puede prescindir de Dios o reemplazarle. Del egoísmo se repliega a los hombres sobre sí mismos, provocando malestar, tensiones, divisiones, separación de familias, en los grupos, en los partidos e incluso en las religiones. Del egoísmo que alcanza unas dimensiones planetarias y hace imposibles la solidaridad universal y la paz real entre los hombres






