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Sacramentos

"La familia, esperanza de la sociedad"

Congreso «Familia, esperanza de la sociedad», Madrid, 17.XI.01


MADRID, 18 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Carlos Díaz, profesor de filosofía de la Universidad Complutense, pronunció en la tarde del sábado la tercera conferencia marco del Congreso «Familia, esperanza de la sociedad» que concluyó este domingo en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, a instancias de la Conferencia Episcopal Española y el Arzobispado de Madrid, sobre «Cultura familiar para la construcción de la sociedad».

Según Díaz, profesor titular de filosofía den la Universidad Complutense de Madrid, «el carácter social de los seres humanos ha motivado a lo largo de la historia su agrupación en diferentes colectivos, en una evolución que parte de la horda, pasa por la tribu y el clan y llega a la familia».

Pero ésta «se encuentra hoy sometida a la misma tensión de transformación y cambio, en un proceso que en la actualidad sufre la influencia de varias crisis de adelgazamiento de una institución amenazada de anorexia.

Así nos encontramos una familia insuficiente», cuyas raíces son: la «reducción de la estabilidad» de los vínculos de la pareja; la «disminución del número de componentes» del núcleo familiar --con su influencia en la sicología de unos hijos a menudo únicos e hiperprotegidos-- y la pérdida de relación con otros parientes en el entorno de las grandes ciudades; la «reducción de los espacios domésticos» por la carestía de la vivienda y la progresiva ausencia de los abuelos que deben ser enviados a residencias por no existir espacios donde ser atendidos; la «reducción en los tiempos» de relación por el trabajo de los cónyuges y su influencia en unos niños hechos a la soledad, la influencia de un relativismo moral que determina que los órdenes de valores y las normas familiares las acabe dictando una omnipresente televisión, es decir, la «reducción de la normatividad axiológica».

La familia tradicional aparece así resquebrajada, «siendo en la actualidad una institución frágil e inestable, que ve aumentar la flexibilidad y el relativismo de sus vínculos. Pese a ello, esta nueva familia posmodernizada, con todos sus nuevos modelos derivados de un pluralismo de cohabitaciones -substitutos del matrimonio y origen de todo tipo de quiebras y estragos- sigue siendo el espacio primordial de adaptación, afecto y confianza, el último reducto de calor en un mundo cada vez más frío».

Es por esto que el problema no es educar para la familia, sino a la familia. Este es el gran reto: «una nueva familia cristianizada, en la que el Evangelio auténticamente vivido propicie una cultura en la que la verdadera familia se construye».

Esta cultura evangélica asume la cruz salvífica de Cristo, y por ello «cuando matrimonio y familia se viven cristianamente hacen presente a Cristo en la cruz como experiencia de muerte a lo que separa, y de resurrección en lo que une para siempre a través del perdón».

Esto hace de la familia cristiana sacramento de salvación; realidad convertida en sagrada, proyecto sacralizado que necesita de la cruz resucitada del Señor para que el amor familiar no muera nunca.

Pero la familia es también, frente al acostumbramiento y el abatimiento, sacramento de esperanza, lugar donde cada uno escucha : espero en ti. Sacramento de unidad y de misión, donde todos son uno y desde donde acudir en ayuda a los demás. Es sacramento de amor desinteresado y de alegría que nace de este amor, porque amar es alegrarse de la felicidad de los otros. Sacramento de personalización, porque el amor dignifica y construye. Sacramento de presencia, porque incluso para aquellos que ya han muerto es el lugar donde encontrar su huella y el fruto de su vida.

Desde esta cultura sacramental la familia adquiere la relevancia que merece, y sirve a una sicología y a una pedagogía cotidianas desde la que postular actitudes concretas como el amor y la confianza, el respeto, la fidelidad, el diálogo, la motivación y la crítica, la aceptación del otro y el dominio de uno mismo, la reconciliación, la ayuda y el servicio, el testimonio de la fe.

Para esta realización de la familia según su sentido sacramental, se refirió Carlos Díaz a otro sacramento, el del bautismo, que nos configura con Cristo sacerdote, profeta y rey: «somos sacerdotes, profetas y reyes. Somos sacer-dos: don sagrado. Somos profetas: decimos lo que Dios pone en nuestros labios, si estamos enraizados en la roca. Por ser profetas, somos misioneros. Tenemos que hablar de Cristo todos los días. Y reyes: de un Reino que no es de este mundo, pero que se inicia en este mundo. Frente al dios-dinero del dólar, y frente al dios que sólo puede ser pronunciado en árabe --en ambos cultos se predica la ley del talión--, nosotros profesamos al Dios universal, que perdona y ama».

Esta triple condición de los bautizados favorecen las tres funciones principales de la familia: la «nutritiva», que no es sólo alimentar, sino sobre todo dar afecto; la «instructiva», que requiere preparación y dedicación, para no derivar la función educativa de los padres en las instituciones escolares; y la de la «autoritas», que literalmente es «hacer crecer» a los hijos, la de dignificarles.


Tomado de Zenit, ZS01111808

2,5 millones de rupturas familiares que han afectado a 2 millones de hijos

1981- 2010: 30 años de divorcios, 30 años de dramas y fracasos. 2,5 millones de rupturas familiares que han afectado a 2 millones de hijos.

Desde 1981 se han producido 1.333.476 divorcios y 1.172.710 separaciones. En este periodo 1981-2010 se ha producido una ruptura cada 6,3 minutos y 229 rupturas cada día.

El divorcio exprés ha agravado e incrementado la ruptura. Desde su entrada en vigor (2005) se han producido el 50 % (636.454 divorcios) del total de divorcios en los últimos 30 años. 

Mientras la ruptura familiar se ha convertido en el principal problemas de las familias españolas las administraciones siguen sin afrontarlo. Urge la derogación de la Ley del Divorcio Exprés ya que ha resultado ser claramente desacertada y ha demostrado su rotundo fracaso.

Si no se cambian la tendencia del incremento vertiginoso de la ruptura familiar en España iremos a una sociedad sin familias, ha afirmado Eduardo Hertfelder, Presidente del Instituto de Política Familiar (IPF). La ruptura familiar se ha convertido en el principal problema de las familias españolas y los datos de los últimos años confirman una situación crítica -y sin precedentes- para los matrimonios.

Este gravísimo problema afecta no solo a los cónyuges que rompen su compromiso sino que afecta también a cada vez un mayor número de hijos. Así, en los últimos 30 años (1981-2010) se han producido en España más de 2,5 millones de rupturas (1.333.476 divorcios y 1.172.710 separaciones) que han afectado, además, a 2 millones de hijos (1.969.616 hijos afectados).

 

Panorama muy grave

Los datos sobre rupturas matrimoniales en estas tres década presentan un panorama muy preocupante y constatan la necesidad urgente de que las administraciones lo tomen como una de sus prioridades política implementando medidas para evitarlos o, al menos, amortiguarlos, prosigue Hertfelder. Han sido 2,5 millones de rupturas durante estas tres décadas lo que significa que se ha producido una ruptura cada 6,3 minutos y 229 rupturas cada día.

Para que nos demos cuenta de la gravedad de este problema, hay que si bien en este periodo se han realizado 4 millones de matrimonios, sin embargo se han producido 2,5 millones de rupturas. O lo que es lo mismo, por cada 10 matrimonios que se han realizado se han producido 6 rupturas familiares.

 

Los niños son los más perjudicados

Si ya es una fatalidad que 2,5 millones de matrimonios se vean abocados al drama de la ruptura, lo es más, el hecho que haya afectado a 2 millones de hijos. Los hijos han sido – y son- los grandes e inocentes perjudicados de la ruptura familiar.

 

Futuro desolador: hacia una sociedad sin familias

Pero si este panorama es muy grave, lo es más, el hecho que desde la entrada de la ley del divorcio exprés los índices de la ruptura se han agravado considerablemente lo que ha supuesto un retroceso.

En efecto, tan solo desde la entrada de la ley del divorcio exprés (periodo del 2005 al 2010), se han producido 755.095 rupturas, es decir, más del 30% del total de las rupturas en los últimos 30 años (2.507.695 rupturas). Esto ha supuesto, 1 ruptura cada 4,8 minutos y 295 rupturas al día en estos últimos años.

Además, y esto hace más patente la gravedad, se han producido 636.454 divorcios desde el 2005, lo que representan el 50% de los divorcios producidos en los últimos 30 años (1.333.476 divorcios).

Hay que tomar conciencia que el divorcio no arregla ningún problema sino que agrava los que trata de resolver, concluye el presidente del IPF. Cuando hablamos de divorcios, hablamos de dramas, de fracasos personales, de desgarros humanos, de hijos perjudicados. Es por todo ello urgente que, frente a la cultura de ruptura actual se desarrolle una cultura de reconciliación. Y ello debe comenzar con la derogación de la Ley del Divorcio Exprés que ha resultado ser claramente desacertada y ha demostrado su rotundo fracaso.

Algunos datos analizados por el IPF son:

a) Desde 1981 se han producido 2,5 millones de rupturas (2.507.695): una ruptura cada 6,3 minutos

En el periodo 1981-2010 se han producido 2.507.695 rupturas familiares. Esto representa que durante este periodo se ha producido una ruptura cada 6,3 minutos y 229 rupturas cada día. 

b) Más de la mitad de las rupturas fueron divorcios

De las 2.507.695 rupturas familiares, 1.333.476 fueron divorcios (el 53%) y 1.172.710 han sido separaciones (el 47%).

c) En la última década (2001-2010) se han producido tantas rupturas como en las dos anteriores

En la década de 1981-1990 se produjeron 449.570 rupturas. Por su parte, en la década de los 90 (1991-2000) se alcanzaron las 827.167 rupturas familiares.

Sin embargo, en el periodo 2001-2010, y coincidiendo con la entrada de la ley del divorcio exprés, se han producido 1.230.958 rupturas, esto es, el 50% de las rupturas totales

d) Por cada 10 matrimonios se han producido 6 rupturas

En el periodo 1981-2010 se han realizado 4.056.241 matrimonios pero, sin embargo, se han producido 2.507.695 rupturas familiares. Esto significa que por cada 10 matrimonios que se han celebrado, se han roto 6 matrimonios

e) Los niños los más perjudicados: las 2,5 millones de rupturas han afectado a 2 millones de hijos

Las 2.507.695 rupturas familiares producidas en el periodo 1981-2010 han afectado a 2 millones de hijos (1.969.616 hijos), siendo en el periodo 2001-2010 donde ha tenido mayor incidencia, con 766.379 hijos afectados.

f) La ley del divorcio exprés ha agravado e incrementado la ruptura familiar

Tan solo desde la entrada de la ley del divorcio exprés (2005-2010), se han producido 755.095 rupturas, es decir, más del 30% del total de las rupturas en los últimos 30 años (2.507.695 rupturas). Esto ha supuesto, 1 ruptura cada 4,8 minutos y 295 rupturas al día en estos últimos años.

Además, y esto hace más patente la gravedad del futuro, se han producido 636.454 divorcios desde el 2005, lo que representan el 50% de los divorcios producidos en los últimos 30 años (1.333.476 divorcios).

 

LAS PROPUESTAS DEL IPF

• Derogación de la Ley del Divorcio Exprés ya que ha resultado ser claramente desacertada y, al cabo de seis años de aplicación, ha demostrado su rotundo fracaso duplicando el número de divorcios en España.

• Desarrollo de campañas específicas de sensibilización y concienciación de la importancia del matrimonio y la familia, de las funciones sociales que cumplen, del bien que representan para la estabilidad emocional, psicológica y física tanto para padres e hijos como para la sociedad.

• Creación y promoción, cuando ya existan, de los Centros de Orientación Familiar (COF) tanto públicos como privados -a través del 0,7% del IRPF-, asegurando su dotación con especialistas en distintas áreas (jurídicos, psicólogos, asistencia social, etc.) a fin de asegurar una ayuda eficaz a los matrimonios para la superación de las crisis y conflictos.

• Impulso de medidas preventivas para ayudar a superar la conflictividad y las crisis familiares según las recomendaciones del Consejo de Europa.

 • Creación de una Mesa de Expertos compuesta por asociaciones familiares, agentes sociales y administraciones públicas, con el objeto de abordar la situación de la ruptura familiar en España, sus orígenes, causas y consecuencias, así como para proponer soluciones y alternativas que ayuden a cambiar reducir el número de rupturas.

• Promoción de la custodia compartida y el interés prevalente de los hijos en los casos de ruptura matrimonial con hijos.

• Fomento de medidas sobre protección de los cónyuges e hijos cuando la ruptura definitiva se ha producido, contribuyendo a aliviar las situaciones de desequilibrio emocional, mediante el establecimiento judicial de terapias a realizar por centros de atención a la familia, dotados de recursos pluridisciplinares.

Desde 1981 se han producido 1.333.476 divorcios y 1.172.710 separaciones. En este periodo 1981-2010 se ha producido una ruptura cada 6,3 minutos y 229 rupturas cada día.

 

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