Testimonio de "María" y su búsqueda de Dios
Presentamos el testimonio de una joven de 26 años que ante una situación vital de angustia y vacío decide arriesgarse y dedicar un finde semana a buscarse a sí misma y volver a Dios... Para ello se fue a un convento de vida contemplativa donde la acogieron y acompañaron en esa aventura.
Evidentemente, los datos identificativos han sido cambiados, pero es un caso real y muy cercano a nosotros.
"No sé cómo voy a comenzar a escribir todo lo que he vivido. Por un lado una sola palabra me sirve para dar una idea, pero por otro esa palabra se queda corta, ya sé que puede ser difícil de entender, pero creo que tú lo harás.
FELICIDAD, eso es lo que he vivido y he sentido. Al principio fui con un poco de miedo, no sabía que me esperaba, pero sabía que la situación de las últimas semanas no podía seguir. Llegué muy vacía, no sentía a Dios y no sentirlo asusta mucho. Pero simplemente con la decisión de ir a vuestra casa me comencé a sentir mejor.
La felicidad que se puede respirar en vuestra casa es asombrosa, hacen recordar que Dios es tan real y cercano como tú y como yo, no es una filosofía de vida es VIDA. No sé si me estaré explicando bien o no pero hago lo que puedo.
El viernes cuando llegué no pude rezar, sólo podía y quería estar, no podía hablarle sólo quería estar con Él pero sin acercarme mucho, lo justo para poder notarlo, para poder sentir que estaba ahí. Este es el momento en que me di cuenta de que, aunque yo en un principio quisiera sacarlo de mi vida, necesitaba sentirlo y sentirlo muy fuerte. Quería sentirme “enganchada” para que nadie ni nada pudiese soltarme.
Poco a poco me fui dejando, y olvidándome de mí le dejé sitio a Él, y me desbordó. Cada plática de la superiora del convento abría más mis ojos, me hacía darme cuenta de muchas cosas. Lo primero que me sorprendió fue la plática en la que la madre hablaba de la Comunión, de cómo por medio de la Comunión no sólo Dios entraba en nosotros, sino que también nosotros nos uníamos a Él. Yo nunca había pensado en ello, no me había dado cuenta de que nuestra relación con el Señor es de dos sentidos, no sólo en uno. Jo!! eso es GENIAL, porque muestra lo importantes que somos para Él, Él que lo es todo, nos quiere a pesar de lo pequeños que somos. Nos ama y punto y eso hizo que mi corazón botase de alegría, yo que en un principio quería sacarlo de mi vida… que tonta he sido.
Hablar con las hermanas ha sido también genial, me he podido sentir identificada con varias de ellas, por no decir casi todas, ver cómo han dado el sí, como han hecho camino poco a poco es un ejemplo, una ayuda. Por otro lado, veo la felicidad en vuestras caras, el amor con que habláis, el amor que ha hecho que os entreguéis a Él hizo que mis defensas se cayeran, pude sentirme cómoda, pude ser yo, pude descansar en Él.
¡AHH! Es que he sido y soy tan feliz, que no lo puedo escribir, es algo que me desborda tanto que no puedo ponerle palabras, y si se las pongo me quedo corta. Cuando le comenté a un amigo lo que me pasaba, no veía la luz, me sentía muy muy vacía, pero estando ahí, y ahora también, no sólo estoy llena sino que me siento desbordada.
La plática de la vocación, qué bonita y cuantas cosas dice al alma. Tantas veces que he intentado llevar el control, para nada porque ahora sé que no puedo tenerlo. Ha sido como luchar contra un abrazo, un abrazo de alguien que no te quiere soltar, que te sostiene. Cómo te va a dejar, cómo nos va a dejar si Él sabe lo que de verdad nuestro corazón quiere. Al saber esto no puedo más que rendirme para ser feliz, dejarme hacer e ir donde Él me lleve. Esto me asusta un poco, no sé es que es algo tan grande… Pero con la certeza de que Él me conoce mejor que nadie sólo puedo confiar en Él, confiar en Él y escucharlo.
Durante el fin de semana me he dado cuenta de que no quiero estar más en esa lucha que me apaga, quiero ser feliz, y soy feliz en Dios. Él me quiere feliz por eso voy a intentar seguir el camino que me tiene elegido.
No sé ... me rindo a Él y a la felicidad que eso me provoca, eso es lo que he vivido el fin de semana, y es lo que quiero seguir viviendo el resto de mi vida. Me va a costar, lo sé, porque me da miedo, pero iré poco a poco disfrutando del camino."






